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EMIGRANTE-INMIGRANTE. Así titularé a mi resumido Testimonio que refleja por qué y cómo hemos llegado hasta formar una plataforma para poder reivindicar y testimoniar la negación del SMS a nuestros derechos como enfermeros.

Tras haber vivido unos cuantos años en Alemania y emigrar con toda la ilusión y preparativos durante meses, vivir con todo lo bueno que conlleva y malo que arrastras, me prometí no volver a emigrar más porque casi me cuesta la salud. Hasta el punto que me cambié de profesión de las secuelas que me dejó. Fue ahí donde decidí estudiar enfermería relacionado con mi anterior profesión. Tras cuatro años de carrera me di cuenta que o volvía al extranjero o iba a continuar con un trabajo dos meses y diez meses parado porque en la sanidad privada no me respondieron nunca a ninguna de mis entregas de currículum.

Pues tras un año de intentos continuaba en paro y empecé a trabajar de camarero hasta que a los meses me dije, con dos idiomas, dos carreras y mi experiencia en varios campos voy a estar trabajando algo que no he estudiado? Pese a mi dolor de haberme jurado mil veces que nunca más de inmigrante, decidí irme a Inglaterra y empezar de nuevo en otro país.

Aprendí, disfruté, luché, sufrí la soledad de ser un emigrante-inmigrante, europeo pero siempre eres el guiri que no se entera de nada y hay que repetírselo todo y hace cosas muy raras como costumbres españolas. Pues tras volver porque me daban los puntos para poder trabajar aquí en la región de Murcia, visité Habitamia para ingresar los puntos y tras varios juicios de valor de las señoras funcionarias como “Se os va a acabar el chollo de los puntos” o “Los puedes echar pero no creo que te los vayan a dar” decidí ponerme en manos de un abogado para manifestar este abuso junto a todos estos compañeros que resumían experiencias similares y mucho más trágicas que yo.